Con un llamado encendido a la resistencia y el patriotismo, el presidente Donald Trump buscó contener el pánico financiero minutos antes de que abriera Wall Street, anticipando una jornada teñida de rojo por la incertidumbre global. “¡Sean fuertes, valientes y pacientes!”, escribió en su red Truth Social. La Bolsa de Nueva York no tardó en reflejar la tensión: las acciones se desplomaron un 4% al arranque de operaciones.
En medio de una tormenta bursátil que también arrasó con Asia y Europa —donde índices como el Hang Seng se hundieron más de un 13%, su peor caída desde 2008—, Trump reafirmó su postura proteccionista. Alegó que Estados Unidos está corrigiendo décadas de desequilibrios comerciales: “Esto debió hacerse hace años”, señaló, apuntando principalmente a China, pero también a Japón y la Unión Europea. “No se llevan nuestros coches, pero nosotros compramos millones de los suyos”, protestó.
Desde la Casa Blanca, se confirmó que Trump dialogó con el primer ministro japonés, quien enviará una delegación de alto nivel a Washington. Mientras tanto, la Reserva Federal convocó con urgencia una sesión extraordinaria para analizar la situación. El resultado de la reunión se conocerá en un comunicado oficial.
Las reacciones globales no se hicieron esperar. La respuesta de China a los aranceles estadounidenses —una contramedida fiscal del 34%— fue interpretada como una escalada peligrosa en esta guerra comercial. Trump no se contuvo: calificó al gigante asiático como “el mayor abusador” del sistema comercial internacional y exigió nuevamente a la Reserva Federal reducir los tipos de interés.