Cuando la corrupción es descarada, ni siquiera se esfuerza en ocultar los números.
Mientras en Xochimilco miles de habitantes lidian con problemas de agua, seguridad y servicios públicos deficientes, la administración pasada decidió que lo prioritario era pagar entradas a museos y parques de atracciones a precios inflados hasta 13 veces su valor real. ¿El beneficiado? Una empresa con un contrato de casi un millón de pesos.
La empresa Almanaz Asesoría S.A. de C.V. obtuvo el contrato 02-CD-16-CS-067-2024, firmado en abril de 2024, bajo el programa “Colibrí Viajero”. Su objetivo: llevar a 45 personas a eventos culturales y recreativos. Su ejecución: cobrarle a la alcaldía precios absurdamente inflados.
La tarifa del abuso
Ejemplo tras ejemplo, el contrato exhibe sobreprecios que rozan lo criminal:
- Acuario Michín: Costo real: 359 pesos. Precio pagado: 1,028 pesos por entrada.
- Museo de Arte Popular: Costo real: 60 pesos. Precio pagado: 493 pesos por entrada.
- Museo de Historia Natural: Costo real: 38 pesos. Precio pagado: 523 pesos por entrada.
- Kidzania Cuicuilco: Costo real: 410 pesos. Precio pagado: 1,235 pesos por entrada.
- Rancho Mágico: Costo real: 329 pesos. Precio pagado: 932 pesos por entrada.
- Planetario Luis Enrique Erro: Costo real: 40 pesos. Precio pagado: 546 pesos por entrada.
- Parque Kataplum: Costo real: 110 pesos. Precio pagado: 1,224 pesos por entrada.
- Museo del Castillo de Chapultepec: Costo real: 100 pesos. Precio pagado: 702 pesos por entrada.
Por si fuera poco, el transporte tampoco estaba incluido en estas cifras. La alcaldía desembolsó 75,584 pesos adicionales solo para el traslado.
¿Y quién firmó este saqueo?
El contrato fue aprobado durante la administración de José Carlos Acosta Ruiz y firmado por Alberto Zamora Berber, entonces director general de administración. La misma gestión señalada por irregularidades en obra pública y desvío de recursos.
La actual alcaldesa, Circe Camacho, expuso estos desfalcos en el Congreso de la Ciudad de México en noviembre de 2024. Mientras algunos legisladores aplaudieron su lucha contra la corrupción, otros aprovecharon para recordar que Xochimilco sigue sumido en el rezago.
La pregunta es obligada: ¿Cuántos contratos como este siguen ocultos en los archivos de la alcaldía? Porque si pagar 13 veces el precio real de un boleto con dinero público no es corrupción, entonces, ¿qué es?