Donald Trump volvió a sacudir el tablero comercial global. Esta vez, desde la Casa Blanca, firmó un nuevo decreto que eleva del 25% al 50% los aranceles sobre las importaciones de acero y aluminio, dos sectores que el mandatario considera vitales para la seguridad nacional de Estados Unidos.
La medida, que entra en vigor este miércoles a las 00:01 horas, busca frenar lo que Trump califica como una invasión de materiales baratos, en su mayoría subsidiados por gobiernos extranjeros. “Nadie podrá robarles su industria”, declaró días antes, en una visita a una planta de US Steel en Pensilvania, cuna de la industria siderúrgica estadounidense.
El decreto detalla que solo el contenido en acero y aluminio será gravado con esta nueva tasa, mientras que otros materiales seguirán con sus propios aranceles. Además, el Reino Unido mantendrá sus tarifas al 25%, aunque podrían revisarse a partir de julio de 2025, según evolucione el Acuerdo de Prosperidad Económica entre ambos países.
Trump ha justificado esta decisión con cifras: aunque en 2021 la industria siderúrgica nacional alcanzó un 80% de uso de su capacidad, los años siguientes mostraron una caída preocupante —77.3% en 2022 y 75.3% en 2023— atribuida al ingreso de acero exento de aranceles. En el caso del aluminio, la tendencia también fue a la baja: del 61% en 2019 al 55% en 2023.
Canadá, Brasil, México y Argentina figuran entre los principales proveedores de estos metales. No obstante, Canadá ya ha elevado una queja ante la OMC, señalando que estas políticas violan compromisos internacionales.