Donald Trump volvió a prender fuego al discurso fronterizo. Desde su avión presidencial, aseguró que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, se negó a aceptar tropas estadounidenses en su territorio por una sola razón: miedo. Según el exmandatario, la jefa del Ejecutivo mexicano no pudo con la presión de los cárteles y rechazó su ofrecimiento de asistencia militar para combatirlos.
La polémica declaración llega después de que Sheinbaum confirmara públicamente que, durante una llamada el mes pasado, Trump insistió en que las Fuerzas Armadas de Estados Unidos deberían tener un papel directo en la lucha contra el narcotráfico en suelo mexicano. La propuesta fue rechazada.
“Los cárteles están destruyendo nuestro país”, lanzó Trump ante la periodista Libbey Dean. Afirmó que Estados Unidos perdió 300 mil vidas el año pasado por drogas, especialmente por el fentanilo, y calificó a los grupos criminales de “gente malvada”. Aun así, dijo que sería “un honor” enviar tropas para combatirlos… si México lo permitiera.
Pero el rechazo de Sheinbaum no lo tomó por sorpresa. “Ella es una mujer encantadora, pero tiene tanto miedo que ni siquiera puede pensar con claridad”, afirmó con desdén. La acusación refuerza la tensión política entre ambos países, justo en un contexto de reforzamiento militar estadounidense en la frontera sur.
Desde enero, Estados Unidos ha incrementado el despliegue de elementos, tecnología de vigilancia aérea y cooperación táctica con México. Pero la línea sigue clara para Sheinbaum: aceptar tropas extranjeras dentro del país sería una intromisión inaceptable.
Así, el choque entre el expresidente estadounidense y la presidenta mexicana deja ver no solo una diferencia de estrategias, sino también de soberanías. Mientras Trump presiona con mano dura, Sheinbaum insiste en que la lucha contra el crimen debe seguir siendo una batalla librada por México, desde México.