En un giro escalofriante, José Ascensión Murguía Santiago, alcalde reelecto de Teuchitlán, Jalisco, enfrenta prisión preventiva acusado de estar al servicio del Cártel Jalisco Nueva Generación. En una audiencia maratónica realizada en el penal de Puente Grande, la Fiscalía General de la República presentó una serie de testimonios que lo señalan por delitos de delincuencia organizada y desaparición forzada.
Apodado “Chon” por políticos que solían llamarlo amigo —incluidos los exgobernadores Pablo Lemus y Enrique Alfaro—, el edil habría recibido 70 mil pesos mensuales por colaborar con el CJNG. La acusación no es menor: se le vincula con el rancho Izaguirre, un centro de entrenamiento y exterminio en la región Valles, donde presuntamente participó en operaciones macabras.
Uno de los testimonios leídos durante la audiencia narra cómo Murguía llegó con una bolsa negra cargada de órganos humanos para arrojarlos a una fosa ardiente. Otro lo ubica hablando directamente con líderes criminales como el “comandante” Lastra y “El Sapo”, señalados como cabecillas del CJNG en la zona. Los encuentros, según se dijo, ocurrían dentro del mismo predio Izaguirre.
La FGR acusa a “Chon” de utilizar policías municipales para recapturar víctimas que huían de los ranchos y facilitar secuestros. Coordinaba estos operativos mediante un celular rudimentario, apodado “el cacahuatito”. Testigos aseguran haberlo escuchado reír junto a los criminales, comentando que “estos perros no van a vivir para contarlo”.
La orden de aprehensión fue emitida en marzo, pero no fue ejecutada por la fiscalía estatal. Finalmente, la Agencia de Investigación Criminal actuó por su cuenta y lo detuvo sin notificar a las autoridades locales.
Murguía Santiago, quien permanece en Puente Grande, pidió a su defensa 144 horas para responder a las acusaciones. Afuera, el silencio oficial contrasta con los testimonios que siguen acumulando detalles sombríos.