En un emotivo momento durante la sesión del Senado de este miércoles, Gerardo Fernández Noroña dejó de lado la confrontación política para rendir un homenaje a su abuela, María de la Luz Velázquez Villalobos. Al compartir su historia de lucha y resiliencia, el legislador conmovió a sus colegas y provocó una ovación en el pleno.
El testimonio del senador ocurrió en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, donde diversas legisladoras tomaron la palabra para relatar historias de mujeres que han enfrentado la violencia, la discriminación y el machismo. Se recordaron figuras históricas como Olimpia de Gouges, quien en 1791 escribió la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana.
Cuando llegó el turno de Noroña, el tono de la sesión cambió. Con la voz cargada de emoción, comenzó a relatar la vida de su abuela, nacida en 1903 en un contexto de pobreza, marginación e inequidad. «Soy más lista que el hambre y mi sueño es estudiar y ser una profesional, pero nací mujer, pobre, indígena y huérfana», citó el senador, dando voz a una mujer que, en su época, desafió las expectativas impuestas por su género y condición social.
A pesar de las adversidades, María de la Luz Velázquez logró terminar la educación primaria. Sin embargo, su destino no fue fácil. Según narró Noroña, se casó con la esperanza de formar una familia, pero su esposo resultó ser violento y abusivo. En una época en la que el divorcio era un estigma, decidió separarse y sacar adelante sola a sus tres hijos trabajando como costurera.
Mientras relataba la historia, la voz de Noroña se quebró y las lágrimas lo vencieron. Su conmoción fue evidente y varias senadoras de Morena, entre ellas Lucía Trasviña, Verónica Camino e Imelda Castro, se acercaron para consolarlo.
El senador concluyó su intervención con una sentida dedicatoria: «¡Larga vida a María de la Luz Velázquez Villalobos!». El aplauso de los presentes cerró el homenaje a una mujer cuya fortaleza trascendió generaciones.