La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, no dejó pasar la reciente decisión de Donald Trump de rebautizar el Golfo de México como ‘Golfo de América’. En tono relajado, la mandataria mexicana sugirió que el nuevo tren México-Nuevo Laredo podría llamarse “Tren del Golfo de México”, dejando claro que el país mantendrá el nombre histórico de la región.
“Lo podemos llamar Tren del Golfo de México”, expresó con una sonrisa cuando le preguntaron sobre la ruta ferroviaria que forma parte del plan heredado por Andrés Manuel López Obrador.
El proyecto ferroviario se encuentra dentro de las iniciativas de la Cuarta Transformación y contempla la modernización y concesión de siete rutas de tren de pasajeros, entre ellas la que conecta México con Nuevo Laredo, pasando por San Luis Potosí y Monterrey. Según Sheinbaum, la prioridad es aprovechar las vías de carga existentes, aunque en algunos tramos será necesario adquirir derechos de vía.
Disputa por el nombre del Golfo de México
El cambio de nombre promovido por Trump también generó una respuesta institucional. Sheinbaum anunció que enviará una carta a Google para solicitar que la empresa respete la denominación oficial del Golfo de México en sus mapas.
En su conferencia matutina, la presidenta mexicana explicó que la decisión del mandatario estadounidense se basa en su plataforma continental, pero que no tiene validez internacional. “Google debería conocer la división internacional y qué organismo es responsable de nombrar los mares”, afirmó.
Con un toque de ironía, Sheinbaum recordó que en mapas del siglo XVII se referían a Norteamérica como ‘América Mexicana’, por lo que bromeó con la posibilidad de pedirle a Google que aplique el mismo criterio y renombre a Estados Unidos de esa manera.
Trump firmó la orden ejecutiva para cambiar el nombre del golfo en su primer día de mandato, el 20 de enero. Sin embargo, Sheinbaum subrayó que la única entidad con autoridad para modificar nombres de mares internacionales es la Organización Hidrográfica Internacional, de la que tanto México como Estados Unidos forman parte.
El debate sobre el nombre del Golfo de México no solo ha avivado la tensión diplomática, sino que también ha servido para reforzar la identidad nacional y los proyectos estratégicos de infraestructura en México.