El sobrevuelo de un avión de la Fuerza Aérea de Estados Unidos cerca del territorio mexicano desató especulaciones sobre un posible acuerdo entre ambos gobiernos para reforzar la vigilancia fronteriza. Sin embargo, la presidenta Claudia Sheinbaum desmintió que esta operación tuviera relación con la reciente suspensión de aranceles del 25% que Washington pretendía imponer a México.
«No, nada que ver», respondió tajante la mandataria en su conferencia matutina del 4 de febrero, descartando cualquier vínculo entre el patrullaje aéreo y los acuerdos alcanzados con la administración de Donald Trump.
De acuerdo con la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), el Boeing RC-135 V de la Fuerza Aérea estadounidense fue detectado por radares mexicanos sobre aguas internacionales, a 83 kilómetros al suroeste de Cabo San Lucas, Baja California Sur. Su trayectoria lo llevó a recorrer la costa del Golfo de California, cerca de Sinaloa y Sonora, zonas con fuerte presencia del crimen organizado.
El vuelo generó suspicacias debido a la reciente decisión del gobierno mexicano de movilizar 10 mil elementos de la Guardia Nacional a la frontera norte, como parte de los acuerdos para frenar los aranceles de Trump. Este despliegue, iniciado el mismo 4 de febrero, incluye 800 efectivos enviados desde Quintana Roo a Sonora, estado colindante con Arizona.
Sheinbaum defendió la estrategia y aseguró que no se descuidará la seguridad en otras regiones del país, pues los efectivos movilizados provienen de áreas con menor incidencia delictiva.
La aeronave en cuestión despegó desde la Base Aérea Offutt en Nebraska y su ruta, según registros de Flightradar24, delineó la costa de Baja California, pasando por La Paz, Culiacán, Los Mochis, Ciudad Obregón y Guaymas. Su cercanía con estados afectados por disputas del narcotráfico, como Sinaloa, avivó especulaciones sobre un posible monitoreo de las actividades criminales en la región.