Las relaciones comerciales entre México y Ecuador entran en una nueva fase de tensión. El presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, anunció la aplicación de un arancel del 27% a las importaciones mexicanas, justificando la medida como una estrategia para proteger la industria local hasta que ambos países logren concretar un Tratado de Libre Comercio (TLC).
«Ratificamos nuestra intención de firmar un TLC con México, pero hasta que eso ocurra, aplicaremos este arancel para garantizar un trato justo a nuestros productores», declaró Noboa a través de la red social X.
Este movimiento surge en un contexto de relaciones diplomáticas fracturadas, tras el polémico ingreso de la policía ecuatoriana en la embajada de México en abril de 2024.
En plena campaña electoral en Ecuador, Noboa criticó la balanza comercial con México, calificándola de desigual. «El nuevo Ecuador busca integración comercial, pero no bajo condiciones abusivas», afirmó.
Por su parte, la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, minimizó el impacto de la medida, destacando que el comercio con Ecuador representa apenas el 0.4% del total de importaciones mexicanas. «Con eso te respondo», comentó en su conferencia matutina.
México es un proveedor clave de medicamentos, automóviles, computadoras y tractores para Ecuador, mientras que este último exporta a México productos como cacao y minerales de cobre.
Las tensiones comerciales entre ambos países no son nuevas. En 2022, las negociaciones para un TLC se estancaron cuando México se negó a eliminar aranceles sobre el banano y el camarón ecuatorianos, productos esenciales en la economía del país sudamericano. Esta decisión bloqueó la entrada de Ecuador a la Alianza del Pacífico, conformada por México, Colombia, Chile y Perú.