Desde Tegucigalpa, la presidenta Claudia Sheinbaum alzó la voz para poner sobre la mesa un nuevo pacto regional. En medio de la creciente tensión comercial con Estados Unidos, propuso a los líderes de América Latina y el Caribe una Cumbre por el Bienestar Económico, bajo el paraguas de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).
“No basta con resistir solos. Es hora de construir juntos”, sentenció la mandataria mexicana, quien realizó así su segunda gira internacional. En su discurso, instó a los gobiernos de la región a dejar de actuar como piezas aisladas y comenzar a pensarse como una comunidad unida, guiada por los principios de la solidaridad, la integración y el respeto a la soberanía.
El detonante de su propuesta fue la reciente guerra arancelaria impulsada por el presidente de EE.UU., Donald Trump, que ha sacudido las bases del comercio regional. Para Sheinbaum, es el momento de repensar la lógica de la economía continental: si México ha apostado por integrarse a Norteamérica, esa misma visión debería ampliarse hacia el sur, abrazando a toda Latinoamérica.
La cumbre, dijo, debe convertirse en un espacio para generar acuerdos en áreas clave: comercio justo, educación, ciencia, tecnología, energías limpias y desarrollo sostenible. Todo, bajo una consigna clara: construir sociedades más igualitarias y prósperas.
«Somos más que vecinos geográficos», afirmó Sheinbaum. “Compartimos una historia de lucha, una diversidad inmensa y un sueño común de justicia”.