México quiere jugar en varios frentes al mismo tiempo. Mientras se acerca la revisión del T-MEC con Estados Unidos y Canadá, el gobierno de Claudia Sheinbaum decidió fortalecer su relación con Europa mediante la firma del Acuerdo Global Modernizado y un nuevo Acuerdo Comercial Interino con la Unión Europea, una jugada que combina comercio, diplomacia y estrategia geopolítica.
La firma ocurrió durante la VIII Cumbre México-Unión Europea celebrada en Palacio Nacional, donde la mandataria mexicana recibió a Ursula von der Leyen y a António Costa. El mensaje fue claro: México busca diversificar alianzas sin romper con Estados Unidos.
Sheinbaum rechazó que el nuevo acuerdo choque con la próxima revisión del T-MEC y aseguró que ambas relaciones pueden convivir e incluso fortalecerse mutuamente. “No son contradictorios”, afirmó la presidenta al defender una política exterior enfocada en ampliar mercados y reducir dependencias económicas.
El nuevo acuerdo abre la puerta a la eliminación de prácticamente todos los aranceles para exportaciones agroalimentarias mexicanas hacia Europa, algo que podría beneficiar especialmente a pequeños y medianos productores nacionales. Además, contempla cooperación en seguridad, migración, transición energética, innovación tecnológica y comercio digital.
Desde la visión europea, el pacto representa mucho más que un intercambio comercial. Von der Leyen calificó el acuerdo como “fantástico” y anunció inversiones por 5 mil millones de euros a través de la estrategia Global Gateway, enfocadas en proyectos de movilidad sustentable, energías limpias, digitalización e industria farmacéutica.
Por su parte, António Costa describió la alianza como una “declaración geopolítica” en medio de un escenario internacional marcado por tensiones económicas, conflictos armados y disputas comerciales globales. El dirigente europeo también reiteró respaldo a México en el combate contra el crimen organizado, aunque subrayando el respeto a la soberanía nacional.
La declaración conjunta firmada por ambas regiones incluye además temas de cooperación científica, derechos humanos, igualdad de género, inteligencia artificial, cambio climático y fortalecimiento de cadenas de suministro estratégicas.
Uno de los puntos más relevantes será la creación de un Diálogo de Alto Nivel sobre Seguridad y Migración, además de mayor coordinación entre autoridades mexicanas y organismos europeos como Europol.
El acuerdo llega en un momento clave para México. Con un escenario global cada vez más incierto y una relación comercial intensa con Estados Unidos, el gobierno apuesta por abrir nuevas rutas económicas sin abandonar las ya existentes. Porque en tiempos donde las potencias reacomodan alianzas, diversificar socios ya no parece una opción diplomática, sino una necesidad estratégica.