Cuando me invitaron a colaborar en este espacio, lo primero que pensé fue en compartir la importancia de la capacitación y la certificación laboral.
A un año de estar al frente del Instituto de Capacitación para el Trabajo (ICAT) de la Ciudad de México, uno de los primeros retos a los que me enfrenté fue darme cuenta que pocas personas conocían la existencia de estos organismos, avalados por la Secretaría de Educación Pública (SEP), a pesar de que hay 31 en todo el país.
Por ello, nos hemos dado a la tarea de visitar dependencias, organizaciones, sindicatos, alcaldías y empresas para promover nuestra oferta educativa, integrada por más de 90 cursos de capacitación, de los cuales 20 se imparten en línea y de manera gratuita.
Pero creo que, una de las acciones más loables que impulsamos en el ICAT Ciudad de México es la certificación de competencias laborales. Esta permite que las personas que han aprendido un oficio de manera empírica o de generación en generación, puedan obtener un reconocimiento formal a los conocimientos y habilidades que han desarrollado a lo largo de los años.
¿Quién no conoce a alguien que aprendió su trabajo gracias a lo que le enseñaron sus padres o abuelos? Hoy, esas personas tienen la posibilidad de obtener un certificado emitido por el Consejo Nacional de Normalización y Certificación de Competencias Laborales (CONOCER), que avala su experiencia y fortalece su perfil profesional, además de brindarles herramientas para perfeccionar sus habilidades y ser más competitivos en el mercado laboral.
Como Directora General del ICAT Ciudad de México, lo he visto de cerca. Mujeres que durante años se dedicaron a la panadería y que, al capacitarse y certificarse con nosotros, identificaron áreas de mejora que les permitieron elevar la calidad de sus productos y servicios.
Lo mismo ocurre con mujeres educadoras que, aun con más de 10 años de experiencia, descubrieron que algunas de sus prácticas podían fortalecerse para mejorar su desempeño.
Como servidora pública, me llena de satisfacción ver las caras de orgullo de quienes, al certificarse, se sienten vistos y valorados. El año pasado capacitamos y certificamos a combatientes de incendios de la Ciudad de México: hombres que, después de más de una década de servicio, recibieron un documento oficial que reconoce su labor diaria.
La capacitación no solo brinda nuevos conocimientos, también nos motiva para alcanzar un crecimiento personal y profesional. Nos permite conectar con personas que comparten intereses, fortalecer nuestra confianza y aprender a valorar nuestro trabajo, lo que se traduce en un cobro más justo por nuestros servicios.
En el ICAT Ciudad de México creemos en la política impulsada por la Jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, y que lidera nuestra cabeza de sector, la Secretaría de Trabajo y Fomento al Empleo, para promover el empleo digno a través de la formalización laboral, la capacitación, el emprendimiento y el acceso a la seguridad social.
una firma de transformar vidas es por medio de la capacitación, el aprendizaje continúo es fundamental para seguir fortaleciendo ydesarrollando competencias, por lo que que bueno que existan instituciones conprometidas en transformar vidas.