La muerte de Berenice Giles y Miguel Ángel Rojas, dos jóvenes fotoperiodistas, durante el festival AXE Ceremonia, encendió las alertas en Palacio Nacional. La presidenta Claudia Sheinbaum no solo lamentó lo ocurrido, también puso bajo lupa la concesión del Parque Bicentenario, el lugar donde se desarrolló el evento.
En su conferencia matutina del lunes, Sheinbaum reveló que pidió a Edna Vega, titular de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), revisar a fondo las condiciones en las que se otorgó la concesión del parque a un particular. La orden fue clara: determinar si es viable revertirla y devolver la administración al Gobierno.
El inmueble tiene su historia. Surgió en 2010 como un símbolo del Bicentenario de la Independencia, sobre los restos de la antigua refinería de Azcapotzalco. Su gestión pasó de la Semarnat al Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales, que en el último año del sexenio de Enrique Peña Nieto, lo cedió a la Operadora de Proyectos de Entretenimiento NLP.
Hoy, tras el colapso de una estructura decorativa durante el festival, las responsabilidades están enredadas entre concesionarios, organizadores y autoridades. Sheinbaum no dejó pasar la oportunidad de aclarar que, aunque se trata de un predio federal, los permisos para el evento fueron responsabilidad de la alcaldía Miguel Hidalgo, encabezada por el panista Mauricio Tabe.
“La Fiscalía capitalina ya está investigando a fondo, pero no puede haber impunidad. No basta con decir que fue un accidente. Hay que saber cómo estaba colocado el equipo que cayó”, insistió la mandataria, quien también encomendó a Rosa Icela Rodríguez dar acompañamiento a las familias de las víctimas.