La incertidumbre y el miedo se han instalado entre las familias inmigrantes de Nueva York, especialmente aquellas con un estatus migratorio irregular. Desde que Donald Trump retomó el mando, las redadas prometidas por su administración comenzaron a hacerse realidad, provocando un cambio drástico en el día a día de estas comunidades.
En las primeras horas del domingo, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, encabezó personalmente una redada en el Bronx, que resultó en la captura de un hombre acusado de delitos graves como secuestro, asalto y robo. La funcionaria, en un tono implacable, afirmó en su cuenta de X: “Seguiremos eliminando de nuestras calles a este tipo de basura”.
Miedo en los albergues y escuelas
El temor no se limita a los operativos en las calles. En los albergues que funcionan como refugios temporales para las familias más vulnerables, las conversaciones giran en torno a las redadas y las posibles incursiones en lugares considerados seguros, como escuelas, iglesias y hospitales.
Yanira, una madre venezolana que llegó hace apenas tres meses con sus tres hijos, confiesa que el miedo la llevó a tomar una decisión difícil: retirar a sus hijos de la escuela. “No quiero arriesgarme a que algo les pase en el camino. Nos dicen que sin asilo o papeles pueden deportarnos en cualquier momento”, relató mientras sostenía a su hijo menor en la entrada del hotel Stewart, un conocido albergue para inmigrantes.
Angelita, una madre ecuatoriana, también tomó medidas similares. Aunque volvió a enviar a su hijo mayor a clases para poder cuidar de su bebé de cinco meses, asegura que muchas madres han hecho lo mismo, temiendo que los agentes del ICE aparezcan de un momento a otro.
El impacto en las comunidades escolares
Desde 2022, se estima que más de 48,000 niños, en su mayoría de origen latino, se han integrado al sistema de escuelas públicas de Nueva York. Sin embargo, el paisaje cotidiano ha cambiado. Las largas filas de padres llevando a sus hijos a clases han disminuido drásticamente, reemplazadas por la inquietud y la incertidumbre.
En respuesta, el Departamento de Educación de Nueva York ha distribuido folletos en inglés y español con recomendaciones claras para enfrentar una posible redada: “No abra la puerta, permanezca en silencio, no firme documentos y busque apoyo legal”. Estas medidas buscan dar tranquilidad a las familias, aunque muchos desconfían de que las escuelas puedan proteger a sus hijos.
Decisiones que preocupan a los inmigrantes
El alcalde Eric Adams, aunque ha prometido no cooperar con agentes migratorios excepto en casos de antecedentes criminales, se ha reunido recientemente con Donald Trump y Tom Homan, el nuevo zar de la frontera. Este encuentro ha generado desconfianza entre las comunidades afectadas, que temen un endurecimiento de las políticas locales.
Una madre venezolana, que prefirió mantenerse en el anonimato, expresó sus dudas: “Dicen que no van a compartir información con el ICE, pero viendo las noticias uno no sabe qué creer. La seguridad de nuestros hijos está en juego”.
La amenaza de desalojos
Además del miedo a las redadas, muchas familias enfrentan un nuevo problema: los desalojos de los albergues. Angelita, quien vive en un refugio en el sur de Manhattan, recibió una notificación de que su familia deberá abandonar el lugar en marzo. Con un ingreso insuficiente y sin documentos legales, su esposo trabaja como mecánico, pero “lo poco que gana no alcanza para alquilar un lugar en Nueva York”, explica con angustia.
Una crisis humanitaria en ascenso
Mientras las redadas continúan y las políticas migratorias se endurecen, las comunidades inmigrantes de Nueva York enfrentan un panorama incierto. Las decisiones de la administración Trump están dejando huellas profundas, transformando el día a día de miles de familias que buscan seguridad y estabilidad en un país que cada vez les cierra más puertas.