Ante el anuncio de la administración de Donald Trump sobre la imposición de aranceles al acero y aluminio, la presidenta Claudia Sheinbaum dejó claro que México no se quedará de brazos cruzados. La mandataria informó que enviará una carta a la Casa Blanca para explicar por qué esta decisión perjudica a ambas naciones.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ya había advertido en la conferencia matutina del 11 de febrero que Estados Unidos mantiene un superávit comercial con México en estos materiales. “Estados Unidos nos vende más acero y aluminio del que nosotros les exportamos. Es una realidad que no pueden ignorar”, enfatizó Sheinbaum.
La presidenta también confirmó que Ebrard sostendrá conversaciones con el secretario de Estado, Marco Rubio, los días 12 y 13 de febrero, en un intento por frenar la medida antes de que entre en vigor.
Desde Palacio Nacional, el titular de Economía insistió en que esta estrategia comercial “es un error”. “Si el presidente Trump dice que hay que usar el sentido común, pues aquí está: no tiene lógica dañar un comercio que ha sido favorable para su país”, señaló.
El decreto firmado por Trump establece que los aranceles entrarán en vigor el 12 de marzo, lo que deja una ventana de tiempo para posibles negociaciones.
Ebrard respaldó su postura con cifras oficiales: Estados Unidos ha mantenido un superávit de acero y aluminio con México desde 2015, con un promedio de 1.2 millones de toneladas anuales, cifra que en 2025 ascendió a 2.3 millones de toneladas, según datos de la Canacero y la Oficina del Censo de EU.
El funcionario desmintió los argumentos de Washington sobre un supuesto aumento exponencial de las exportaciones mexicanas. “Dicen que nuestras ventas de acero a EU crecieron un 1,678 por ciento, pero los números demuestran que seguimos en niveles de 2015, mientras que su producción está en su punto más alto”, afirmó, mostrando una gráfica comparativa.
La Cámara Nacional de la Industria del Hierro y del Acero (Canacero) urgió al gobierno mexicano a tomar medidas de represalia si Washington no retrocede. “Si no se logra la exclusión del acero mexicano de esta política, México deberá responder con aranceles equivalentes sobre los productos siderúrgicos estadounidenses”, advirtió el organismo.
Los aranceles de Trump ponen en riesgo el 75 por ciento de las exportaciones de acero mexicano, valuadas en 2,100 millones de dólares, lo que afectaría el empleo y las inversiones en el país. La decisión aún puede revertirse, pero el tiempo apremia y el pulso comercial entre México y Estados Unidos apenas comienza.