Las relaciones comerciales entre Canadá y Estados Unidos entran en una nueva fase de tensión. Este sábado, el gobierno de Justin Trudeau recibió la notificación formal de la administración de Donald Trump sobre la inminente aplicación de aranceles del 25% a las importaciones canadienses. La medida, que entrará en vigor el próximo martes, excluye únicamente el petróleo y el gas, los cuales enfrentarán un gravamen del 10%.
El anuncio no tomó por sorpresa a Ottawa. Trudeau ya había adelantado que su gobierno tenía preparada una respuesta “firme pero razonable” ante cualquier acción arancelaria de Washington. Se espera que el primer ministro ofrezca una conferencia de prensa este sábado a las 18:00 hora local para dar a conocer las represalias comerciales que tomará Canadá.
La decisión de Trump, comunicada el viernes desde la Casa Blanca, también incluye la imposición de tarifas a productos mexicanos y chinos. Sin embargo, el presidente no detalló cómo se implementarán estas medidas ni qué sectores serán los más afectados en cada país.
Estados Unidos justifica estos aranceles bajo el argumento de proteger su industria nacional, aunque analistas advierten que la medida podría desatar represalias económicas y afectar acuerdos comerciales vigentes. Con la entrada en vigor de estos gravámenes, la tensión entre los socios de América del Norte vuelve a escalar, dejando en el aire el futuro de las relaciones comerciales en la región.