Estados Unidos ha intensificado su estrategia de seguridad en la frontera con México con el despliegue del destructor de misiles guiados USS Spruance (DDG 111) en aguas del Pacífico. La embarcación partió desde la Base Naval de San Diego con el objetivo de fortalecer las operaciones marítimas del Comando Norte de EE.UU. (USNORTHCOM).
Según el comunicado oficial, la misión del Spruance es reforzar las iniciativas de seguridad nacional y colaborar con agencias interinstitucionales para combatir amenazas como el terrorismo marítimo, la delincuencia transnacional y la inmigración ilegal por vía marítima. Este movimiento forma parte de una estrategia coordinada entre el Departamento de Defensa y la Armada estadounidense para garantizar el control de la frontera.
El general Gregory Guillot, comandante del USNORTHCOM, destacó que la presencia del USS Spruance en la Costa Oeste y del USS Gravely en el Golfo de México responde a la Orden Ejecutiva Presidencial que busca un mayor control operativo de la frontera sur. “Este despliegue amplía nuestras capacidades militares y fortalece nuestra respuesta en coordinación con el Departamento de Seguridad Nacional”, afirmó Guillot.
A bordo del destructor también se encuentra un Destacamento de Aplicación de la Ley (LEDET) de la Guardia Costera, una unidad especializada en operaciones de interdicción marítima, combate contra la piratería y respuesta a amenazas terroristas. Desde su creación en 1982, los LEDET han jugado un papel clave en la seguridad de las aguas estadounidenses y en misiones de control migratorio.
El USS Spruance no solo operará en la frontera sur, sino que también podrá ser movilizado hacia el Medio Oriente en caso de ser necesario, como parte de los refuerzos militares en la región. Su misión incluiría garantizar la seguridad de rutas comerciales estratégicas y disuadir amenazas en zonas conflictivas como el Mar Rojo y el Golfo de Adén.
El Comando Norte de EE.UU. ha sido el encargado de coordinar estas acciones dentro del marco de la política de seguridad fronteriza de la administración de Donald Trump. Con estos movimientos, Washington busca mantener una presencia militar disuasiva en la frontera sur y en escenarios internacionales donde la estabilidad marítima está en juego.