El caos se instaló en Argentina. La promoción de la criptomoneda $Libra por parte del presidente Javier Milei desató un torbellino de acusaciones, investigaciones y una crisis política que sigue escalando. Con más de cien denuncias en tribunales y abogados preparando demandas internacionales, la figura del mandatario quedó en el centro de un nuevo escándalo financiero.
Pero Milei no está solo en esta historia. Su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, señalada como la verdadera estratega del gobierno, también aparece vinculada en reuniones con empresarios del mundo cripto, donde se habrían negociado acuerdos millonarios. La sombra de la corrupción se alarga sobre la Casa Rosada.
El New York Times ya puso el foco en el tema. En un artículo titulado “El líder argentino, en el punto de mira tras la caída de la criptomoneda que promocionó”, el diario trazó paralelismos entre Milei y Donald Trump, destacando decisiones como la salida de Argentina de la OMS y la posibilidad de abandonar el Acuerdo de París.
La estafa no fue sorpresa para quienes siguen de cerca la trayectoria de Milei. Antes de llegar al poder, ya había promocionado CoinX, otra criptomoneda que terminó desplomándose. En 2021, el entonces diputado alentó a sus seguidores a invertir en la plataforma, lo que terminó en pérdidas millonarias para muchos argentinos. La Comisión Nacional de Valores ordenó su cierre, y Milei fue denunciado como “responsable solidario” de la estafa.
Ahora, el nombre de Karina Milei vuelve a aparecer en el epicentro del escándalo. Según reveló el empresario Charles Hoskinson, fundador de Ethereum y Cardano, altos funcionarios argentinos le pidieron dinero para acceder a Milei durante el Tech Forum en Argentina, evento que contaba con avales oficiales. Documentos y testimonios apuntan a que los principales operadores de la estafa mantenían reuniones frecuentes en la Casa Rosada.
Las conexiones entre el gobierno y los responsables de $Libra se siguen destapando. Julian Peh, fundador de la empresa detrás de la criptomoneda, visitó la Casa Rosada en múltiples ocasiones y mantuvo reuniones privadas con Karina Milei y otros funcionarios. En paralelo, Kelsier Ventures, otra empresa ligada al caso, organizaba foros con el auspicio del gobierno, donde se discutían supuestas innovaciones tecnológicas que resultaron ser maniobras para captar inversores.