La presidenta Claudia Sheinbaum dejó clara su postura sobre la creciente tensión comercial entre México y Estados Unidos: las guerras arancelarias no benefician a nadie. Durante su conferencia de prensa, enfatizó la importancia de mantener el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) para fortalecer la competitividad de América del Norte frente a otras regiones del mundo.
Sheinbaum advirtió que las empresas estadounidenses también se verán afectadas si reducen su producción en México. Explicó que la relación económica entre ambos países está profundamente integrada, lo que significa que, lejos de debilitarse, cualquier inversión en territorio mexicano impulsa empleos y productividad en Estados Unidos.
“No es que aquí se fabrique un producto completo y se exporte, es un proceso compartido. Un automóvil, por ejemplo, tiene piezas fabricadas en México y otras en Estados Unidos, lo que permite mayor eficiencia y competitividad”, señaló la mandataria.
Frente a la posibilidad de que Washington busque modificar su política comercial, Sheinbaum insistió en que lo mejor para ambas economías es mantener el T-MEC, revisando sus términos si es necesario, pero sin perder de vista la meta: consolidarse como un bloque fuerte ante el resto del mundo.
La presidenta dejó en claro que la postura de su gobierno será firme en la defensa de la relación comercial con su principal socio, priorizando el crecimiento económico sin caer en medidas proteccionistas que podrían frenar el desarrollo de ambos países.