La tensión comercial entre Estados Unidos y la Unión Europea volvió a encenderse después de que el presidente Donald Trump anunciara su intención de imponer un arancel del 200% a los vinos, champañas y licores provenientes de Francia y otros países europeos. Esta medida busca responder a los gravámenes que la UE aplicó al bourbon estadounidense.
A través de su red Truth Social, Trump dejó claro que la decisión podría ejecutarse si la Unión Europea no retira de inmediato los impuestos que reactivó sobre productos estadounidenses, incluyendo motocicletas Harley-Davidson y yates. La UE había pausado estos aranceles en 2018 y 2020, pero tras las recientes medidas de Washington contra el acero y el aluminio, decidió reactivarlos y ampliarlos.
El mandatario republicano calificó las tarifas europeas de «repugnantes» y acusó a la UE de ser una de las instituciones «más abusivas del mundo» en materia de comercio. Según Trump, el bloque fue diseñado con el único propósito de explotar económicamente a Estados Unidos.
Desde Francia, la respuesta no tardó en llegar. El ministro de Comercio Exterior, Laurent Saint-Martin, aseguró que su país no cederá ante amenazas y se comprometió a defender a sus productores. «Protegeremos siempre nuestros sectores», afirmó en la red X, criticando la postura estadounidense como una «guerra comercial innecesaria».
Mientras ambas partes endurecen su postura, el conflicto comercial entre Washington y Bruselas podría escalar aún más, afectando no solo a grandes industrias, sino también a pequeños productores y consumidores de ambos lados del Atlántico.