El Mundial 2026 no solo se jugará en las canchas. En la Ciudad de México, también se buscará disputar otro partido: el ambiental. El Fan Festival que se instalará en el Zócalo capitalino promete convertirse en un escaparate de sostenibilidad en medio de uno de los eventos más masivos del planeta.
Durante poco más de un mes, este espacio recibirá a miles de aficionados cada día, con una expectativa de hasta 55 mil asistentes diarios. Pero más allá de la fiesta futbolera, el enfoque estará en reducir el impacto ecológico que suele acompañar este tipo de concentraciones.
La apuesta incluye el uso de energías limpias mediante la instalación de paneles solares y tecnología que permitirá disminuir el consumo de combustibles tradicionales. A esto se suman sistemas de captación de agua de lluvia, que serán utilizados para tareas básicas como limpieza y servicios sanitarios, evitando así el uso excesivo de agua potable.
En el manejo de residuos, la estrategia también busca marcar diferencia. Se implementarán esquemas de separación y reciclaje con apoyo de empresas especializadas, mientras que materiales biodegradables y reciclados formarán parte de la infraestructura y decoración del evento.
Un detalle simbólico, pero significativo, es el uso de vasos reutilizables para bebidas, diseñados como artículos conmemorativos. La idea es reducir desechos y, al mismo tiempo, generar una experiencia más consciente entre los asistentes.
Este modelo forma parte de una estrategia más amplia que busca posicionar a la capital como referente en eventos sustentables a nivel internacional. Sin embargo, el verdadero reto no será montar un festival “verde”, sino lograr que estas prácticas se traduzcan en hábitos duraderos más allá del Mundial.
Porque organizar un evento sustentable es un paso importante… pero construir una ciudad sustentable requiere constancia, no solo espectáculo.