El corazón de la Ciudad de México se llenó de risas, colores y megainflables. Desde el Zócalo capitalino, Clara Brugada encabezó el arranque del festival Zocalito de las infancias, una celebración pensada no solo como entretenimiento, sino como una declaración política: garantizar el derecho de niñas y niños a la felicidad.
Rodeada de miles de pequeños que llegaron desde temprano, la Jefa de Gobierno reafirmó su compromiso con la niñez y señaló que celebrar el Día del Niño no se trata solo de juegos, sino de asegurar acceso a una educación pública de calidad, capaz de formar a los futuros talentos del deporte, la música y las artes.
“Queremos que el Zócalo sea un espacio donde la imaginación y la alegría tengan libertad total. Con este festival, iniciamos una gran fiesta que pone al centro el bienestar de nuestras infancias”, expresó Brugada.
Entre sus anuncios, destacó la renovación de 500 escuelas públicas este año, con una inversión de hasta dos millones de pesos por plantel, así como el impulso de programas como Do, Re, Mi, Fa, Sol, que entrega instrumentos musicales a niñas y niños.
La mandataria capitalina también lanzó un llamado para que la ciudad entera se convierta en un entorno protector: “Ningún niño o niña de la periferia debe tener menos derechos que quienes viven en el centro. Esta es una tarea colectiva”.
Para Brugada, el verdadero festejo infantil es aquel que garantiza igualdad de oportunidades, entornos seguros y momentos de alegría. Y este 30 de abril, el Zócalo fue todo eso.