La violencia volvió a teñir de sangre el mapa electoral de Veracruz. La noche de este jueves, Yesenia Lara, aspirante de Morena a la alcaldía de Texistepec, fue asesinada junto a tres personas más durante una caravana política que encabezaba en el sur del estado.
Los disparos interrumpieron abruptamente el acto proselitista. Hombres armados atacaron directamente a la candidata y su equipo. El pánico se desató entre los asistentes, quienes captaron en video los momentos posteriores al ataque: gritos, cuerpos en el suelo y una veintena de disparos que aún retumban en las redes sociales.
Yesenia Lara murió en el lugar, al igual que otro asistente. Horas después se confirmó la muerte de dos personas más, además de tres heridos que fueron trasladados de emergencia. La gobernadora Rocío Nahle condenó el crimen y aseguró que “ningún cargo vale la vida de una persona”. Añadió que ya dio instrucciones para que la Fiscalía General del Estado localice a los responsables del “cobarde asesinato”.
La tragedia en Texistepec no es un caso aislado. Apenas el 29 de abril, el candidato morenista Germán Anuar Valencia fue ejecutado en Coxquihui. Días después, el 6 de mayo, dos hechos simultáneos estremecieron al estado: asesinaron al exaspirante Bárbaro Hernández Canuto en Oluta y al director de Obras Públicas de Ixtaczoquitlán, Bladimir García Soriano.
Con 212 alcaldías en juego, Veracruz se perfila como uno de los focos rojos del proceso electoral. La sangre sigue corriendo, y las urnas, aún cerradas, ya se han cobrado demasiadas vidas.