Trabajadores del gobierno capitalino instalaron estructuras de acero de más de dos metros de altura que rodearán el histórico recinto ubicado frente al Zócalo. Las barreras también comenzaron a colocarse en los alrededores de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, otro de los puntos emblemáticos que suelen formar parte del recorrido de las manifestaciones feministas.
La decisión de resguardar el edificio ya había sido adelantada por la presidenta Claudia Sheinbaum durante su conferencia matutina. La mandataria señaló que la instalación de estas estructuras busca prevenir incidentes durante las movilizaciones convocadas para el 8 de marzo, fecha que cada año reúne a miles de mujeres en las calles para exigir igualdad y justicia.
Sheinbaum reconoció que, aunque en México se han registrado avances en materia de derechos para las mujeres, todavía existen pendientes importantes. “Hay muchos avances, pero evidentemente no es suficiente”, comentó al referirse a los desafíos que aún enfrenta el país en temas de equidad y violencia de género.
La presidenta también explicó que las vallas buscan evitar enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad. De acuerdo con su postura, en las marchas participan diversos colectivos, entre ellos algunos grupos conocidos por realizar acciones directas contra edificios públicos, lo que ha motivado medidas de protección en el primer cuadro de la ciudad.
La colocación de estas barreras se ha vuelto una escena recurrente en cada conmemoración del 8M. Para algunos, se trata de una estrategia de seguridad; para otros, simboliza la distancia entre el poder y las demandas sociales. Lo cierto es que, detrás de cada valla, permanece una conversación pendiente sobre igualdad, justicia y el lugar que ocupan las mujeres en la vida pública del país.