Con un gesto desafiante y una promesa colosal, el presidente Donald Trump anunció la creación de la “Cúpula Dorada”, un sistema de defensa antimisiles de 175 mil millones de dólares que, según sus palabras, blindará a Estados Unidos de amenazas aéreas, espaciales e hipersónicas.
Acompañado por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, Trump presentó desde la Oficina Oval el diseño oficial del proyecto, que recuerda a la Cúpula de Hierro israelí, pero con ambiciones mucho más elevadas: interceptar misiles incluso si son lanzados desde el espacio.
El encargado de liderar esta monumental iniciativa será el general Michael Guetlein, actual vicejefe de Operaciones Espaciales, quien tomará el mando de una estrategia que pretende desplegar sensores e interceptores de última generación en tierra, mar, aire y órbita.
El plan arrancará con una inyección inicial de 25 mil millones de dólares, incluidos en el paquete de reconciliación del Congreso dominado por los republicanos. Trump confía en que el sistema esté plenamente operativo para enero de 2029, justo al cierre de su mandato.
El proyecto llega en un contexto de creciente tensión global. Informes recientes de inteligencia advierten que China ya cuenta con más de 400 misiles balísticos intercontinentales y Rusia con al menos 350. Además, Irán avanza en el desarrollo de este tipo de armamento.
Hegseth calificó la propuesta como una “inversión generacional” para garantizar la seguridad nacional.
Mientras tanto, otra sombra se cierne sobre el panorama: un análisis reveló que compañías de Colorado han ocultado el uso de al menos 30 millones de libras de químicos en sus operaciones, violando las normas de transparencia en perforación.