En pleno temporal de lluvias, la alcaldía Miguel Hidalgo quedó en evidencia. Óscar Munguía, concejal y presidente de la Comisión de Protección Civil, acusa que el gobierno de Mauricio Tabe carece de un protocolo para prevenir la caída de árboles, pese a las denuncias constantes de los vecinos.
Durante las últimas semanas, varias trombas azotaron la demarcación. El saldo: troncos sobre autos, banquetas bloqueadas y un evidente riesgo para peatones. “Hay reportes ingresados al CESAC que jamás fueron atendidos y hoy se traducen en daños materiales”, reprocha Munguía.
La situación se agrava en Polanco. La asociación La Voz de Polanco alertó que uno de cada tres árboles de la colonia está enfermo. Con raíces debilitadas y copas pesadas, basta una ráfaga para que cedan. Cada tormenta se vuelve ruleta rusa.
Munguía ya pidió una reunión “urgente” con Tabe. Asegura que el programa Tormenta, diseñado para responder a emergencias climáticas, “no tiene la capacidad operativa” para enfrentar la temporada. La petición es clara: un plan integral que incluya poda preventiva, reemplazo de ejemplares dañados y brigadas 24/7 para retirar troncos peligrosos.
Mientras la alcaldía mantiene silencio, los vecinos llenan redes con fotos de árboles inclinados sobre cables y frentes de casas. El miedo no es exagerado: en años recientes, la CDMX ha registrado accidentes fatales por caídas de ramas gigantes.
La lluvia no espera. Y Miguel Hidalgo, sin un esquema de protección civil robusto, corre el riesgo de que la próxima tormenta convierta la omisión en tragedia.