En un encuentro clave con líderes empresariales en Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum reafirmó este martes 4 de febrero que la unidad entre el Gobierno y el sector privado será fundamental para enfrentar los retos comerciales con Estados Unidos.
El encuentro se produjo tras el acuerdo alcanzado con el presidente estadounidense, Donald Trump, para posponer un mes la imposición de aranceles del 25 % a los productos mexicanos, inicialmente prevista para el 1 de febrero. Ahora, el plazo se extiende hasta marzo, dando espacio a nuevas negociaciones.
«La soberanía no está en juego. Lo que necesitamos es diálogo con el Gobierno de Estados Unidos y, sobre todo, una estrategia unificada», sostuvo Sheinbaum, destacando que el respaldo del sector empresarial ha sido clave en este proceso.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, enfatizó que esta pausa es una oportunidad para fortalecer la posición de México en la región. «Cada día cuenta. Vamos a aprovechar esta ventana para afianzar nuestras propuestas y mantener la competitividad», afirmó.
En tanto, Altagracia Gómez Sierra, coordinadora del Consejo Asesor de Desarrollo Económico, hizo un llamado a los empresarios a asumir un rol más activo en el crecimiento del país. «No es momento de ver el partido desde la banca. Hay que sudar la camiseta», expresó, haciendo referencia al Mundial 2026 que México organizará junto a EE.UU. y Canadá.
Por su parte, el presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Francisco Cervantes Díaz, respaldó la postura de Sheinbaum y aseguró que el sector privado está dispuesto a trabajar de la mano con el Gobierno para garantizar el éxito de las negociaciones.
Mientras tanto, Washington justificó la imposición de aranceles argumentando preocupaciones sobre el déficit comercial, la migración irregular y el tráfico de fentanilo, además de acusar al Gobierno mexicano de «colusión» con los cárteles, declaraciones que Sheinbaum calificó de «irresponsables».
Para responder a la presión estadounidense, la mandataria anunció que su administración prepara un «plan B» con medidas arancelarias y no arancelarias. Además, confirmó que en su reciente llamada con Trump se comprometió a desplegar 10 mil elementos de la Guardia Nacional en la frontera como parte de las negociaciones.
Con el reloj en marcha y la tensión en el aire, la estrategia de México en las próximas semanas será determinante para definir el futuro de su relación comercial con Estados Unidos.