La presidenta Claudia Sheinbaum desvió su agenda para volar rumbo a Oaxaca y evaluar, desde el aire, la estela que dejó el huracán Erick. Acompañada de integrantes de su gabinete, la mandataria recorrió la franja costera y el Istmo, donde el desbordamiento de ríos mantiene varias localidades incomunicadas.
En el aeropuerto la recibió el gobernador Salomón Jara, con quien abordó un helicóptero de la Fuerza Aérea para inspeccionar Puerto Escondido, Pinotepa Nacional y Juchitán. Desde la cabina, Sheinbaum constató daños en viviendas, caminos rurales y líneas eléctricas. “Las afectaciones no se limitan a la costa; el Istmo también resiente la crecida de los afluentes”, explicó más tarde.
Elementos de Sedena, Marina y Protección Civil ya distribuyen víveres, restablecen pasos y habilitan albergues temporales. El puente aéreo se mantendrá activo hasta que las brigadas terrestres alcancen las comunidades serranas.
La presidenta reconoció que la infraestructura resistió mejor de lo previsto, pero advirtió que el objetivo es “cero personas incomunicadas”. Por ello pospuso su gira en el sureste y permanecerá en la zona hasta encarrilar el plan de reconstrucción inmediata.
Según el recuento preliminar, no se reportan fallecidos; sin embargo, decenas de familias perdieron cultivos y techos de lámina. El Gobierno federal activó el Fondo de Atención a Emergencias y, en coordinación con el estado, definirá hoy las primeras rutas de apoyo económico.
Mientras el huracán se degrada tierra adentro, Oaxaca concentra reflejos rojos en el mapa: deslaves, carreteras cortadas y postes caídos. Con el sobrevuelo presidencial, arranca la fase de recuperación para los pueblos que, una vez más, amanecieron frente a la fuerza del Pacífico.