La Glorieta de las Mujeres que Luchan en Ciudad de México se convirtió en escenario de una protesta contra la impunidad, convocada por colectivos y activistas feministas. El objetivo de la movilización era expresar su rechazo al retiro del desafuero de Cuauhtémoc Blanco, exgobernador de Morelos, por parte de la Cámara de Diputados. Sin embargo, el evento estuvo marcado por tensiones internas que reflejaron las divisiones dentro del movimiento feminista.
La protesta, que inicialmente parecía unificada en su lucha contra la impunidad, se tornó conflictiva por la presencia de figuras políticas, entre ellas Xóchitl Gálvez, exaspirante a la presidencia, y María Teresa Elaly, diputada federal. La participación de la alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega, generó especial controversia, pues varios activistas la acusaron de utilizar el evento para promover sus propios intereses políticos.
El clamor popular, bajo la consigna “¡Fuera Blanco!”, exigía el retiro del fuero a Blanco y la continuación de las investigaciones por el presunto delito de tentativa de violación, denunciado por su media hermana, Fabiola N. La división se profundizó cuando Rojo de la Vega invitó a la diputada Elaly a subir al templete, lo que desencadenó una confrontación con la activista Yndira Sandoval, quien acusó a ambas políticas de desviar el enfoque de la lucha contra la impunidad y transformarla en un juego político.
En sus declaraciones a los medios, la alcaldesa defendió su presencia en la protesta, subrayando que su objetivo era erradicar la impunidad que permite a los agresores de mujeres seguir en el poder sin enfrentar consecuencias. Aseguró que aquellos que votaron para dejarle el fuero a Blanco son cómplices de un sistema corrupto y misógino.
A pesar de los ataques durante la marcha, Rojo de la Vega compartió en redes sociales su compromiso con la lucha feminista. Aseguró que, aunque ser feminista en la política es doloroso, no se rendirá y continuará luchando contra la impunidad con rabia, amor y convicción.