El mundo de las letras perdió este 13 de abril a una de sus figuras más influyentes: Mario Vargas Llosa falleció en Lima a los 89 años, acompañado por su familia. La noticia fue confirmada por sus hijos, Morgana y Álvaro, a través de un emotivo mensaje: “Nuestro padre murió en paz, rodeado de los suyos”.
Vargas Llosa, nacido en Arequipa en 1936 y naturalizado español en 1993, fue un autor incansable cuya obra dio forma al imaginario literario latinoamericano del siglo XX. Desde que irrumpió con La ciudad y los perros, el primer golpe del llamado «Boom Latinoamericano», no dejó de escribir ni de provocar. Más de seis décadas de producción lo convirtieron en referente literario y político.
Su legado incluye más de 60 obras entre novelas, cuentos, teatro y ensayos. Fue autor de títulos clave como Conversación en la Catedral, Pantaleón y las visitadoras, La fiesta del Chivo y Tiempos recios. Su pluma, siempre inquieta, exploró con crudeza las contradicciones del poder, la identidad y las democracias imperfectas de América Latina.
Además de sus novelas, Vargas Llosa fue una voz política, polémica e ineludible. Profesor en universidades como Harvard, Princeton y Cambridge, fue también miembro de academias de la lengua en Perú, España y Francia, donde fue aceptado como «inmortal» a los 85 años, rompiendo precedentes al ser el primer integrante sin obra en francés.
Premios no le faltaron: Nobel de Literatura 2010, Cervantes, Príncipe de Asturias y muchos otros. México ocupó un lugar especial en su vida: asistente frecuente a la FIL Guadalajara, y admirador crítico de su vida política.
Hoy, se despide el narrador que supo convertir la realidad en literatura, y la literatura en una forma de entender América Latina.