En una ciudad donde trasladarse suele ser una prueba de paciencia, el tren ligero se perfila como el aliado inesperado para el Mundial 2026. La apuesta es simple pero ambiciosa: reducir tiempos, evitar congestionamientos y llevar a miles de aficionados prácticamente hasta la puerta del Estadio Banorte sin complicaciones.
El plan contempla corridas cada cinco minutos, con unidades capaces de movilizar a cerca de 800 personas. Traducido a gran escala, esto significa que en solo una hora podrían trasladarse hasta 10 mil usuarios, una cifra clave para una ciudad como la Ciudad de México, donde los eventos masivos suelen poner a prueba cualquier sistema de transporte.
La estrategia no es improvisada. Hace apenas unas semanas, durante un partido de la Selección Mexicana, el sistema logró desalojar a 25 mil personas en apenas hora y media, un ensayo que dejó ver su capacidad operativa en momentos de alta demanda.
Además, el recorrido entre Tasqueña y el estadio promete ser ágil: alrededor de 18 minutos en condiciones normales, aunque con operativos especiales podría reducirse a solo 15 minutos, gracias a trayectos directos sin paradas intermedias. Una ventaja que, en días de partido, puede marcar la diferencia entre disfrutar el evento o quedar atrapado en el tráfico.
El esquema también contempla el apoyo del trolebús, ampliando las opciones para los asistentes y reforzando la logística de movilidad durante la Copa del Mundo.