Estados Unidos cumplió su advertencia y desde este miércoles entraron en vigor los nuevos aranceles del 25% sobre las importaciones de acero y aluminio. Mientras países como Canadá, la Unión Europea y Brasil reaccionaron con medidas de represalia, México optó por la cautela y postergó cualquier decisión hasta el 2 de abril.
Canadá y la UE no se quedan de brazos cruzados
El gobierno canadiense, encabezado por el ministro de Finanzas Dominic LeBlanc, anunció que desde este jueves aplicará un arancel del 25% a productos estadounidenses valorados en más de 20 mil millones de dólares. Entre los artículos afectados se encuentran herramientas, equipos deportivos y productos siderúrgicos.
Por su parte, la Unión Europea tomó una postura similar. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, informó que la respuesta europea incluirá aranceles por un valor de 26 mil millones de euros, afectando desde textiles hasta productos agrícolas. Medidas similares ya se vieron durante el primer mandato de Trump, cuando motocicletas, whisky y alimentos estadounidenses fueron gravados en el bloque europeo.
Brasil y Reino Unido evalúan su estrategia
Brasil, otro de los grandes exportadores de acero hacia EE.UU., está considerando medidas de reciprocidad. El ministro de Hacienda, Fernando Haddad, adelantó que el sector siderúrgico brasileño está preocupado y que el gobierno ya ha iniciado conversaciones con Washington para evitar un impacto mayor.
En el Reino Unido, el primer ministro Keir Starmer expresó su descontento y aseguró que su administración evalúa todas las opciones. Sin embargo, su estrategia es más diplomática, ya que busca mantener relaciones comerciales estables con la administración Trump.
México, entre la espera y la diplomacia
A diferencia de otros países que reaccionaron de inmediato, la presidenta Claudia Sheinbaum optó por la prudencia. Durante su conferencia matutina, subrayó que su gobierno aguardará hasta el 2 de abril antes de decidir si responde con aranceles recíprocos.
«Esperamos que, dado que tenemos un tratado comercial con Estados Unidos y que México no impone aranceles a sus productos, la situación pueda resolverse sin necesidad de medidas adicionales», afirmó Sheinbaum.
Mientras tanto, su administración seguirá en diálogo con los productores nacionales de acero y aluminio, así como con las autoridades estadounidenses, con la esperanza de evitar una escalada en la tensión comercial.