La Cámara de Diputados aprobó este martes una reforma constitucional que veta el cultivo de maíz transgénico en México, una medida que busca preservar la biodiversidad y proteger los maíces nativos. Con 382 votos a favor y 88 en contra, la iniciativa impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum prohíbe la siembra de semillas modificadas genéticamente en el país, al considerarlas una amenaza para la soberanía alimentaria y el patrimonio agrícola.
El dictamen aprobado establece que el maíz es un elemento de identidad nacional y que el Estado tiene la obligación de garantizar su producción libre de modificaciones genéticas. Morena y sus aliados respaldaron la reforma, sumando también el apoyo de algunos legisladores de Movimiento Ciudadano. Durante la discusión, la diputada Claudia Ruiz Massieu defendió la medida, aunque subrayó la importancia de que los productores cuenten con tecnología que impulse la productividad sin depender de semillas transgénicas.
La oposición, principalmente el PAN, rechazó la reforma y cuestionó su viabilidad. Diputados como Luis Agustín Rodríguez advirtieron que la medida responde a posturas ideológicas más que a criterios científicos y alertaron sobre posibles consecuencias económicas, incluyendo aumentos en los costos de producción y conflictos con el T-MEC. «No hay estudios que respalden este veto, y las repercusiones pueden ser graves para la competitividad y la productividad del campo mexicano», señaló Rodríguez.
La aprobación de la reforma ocurre en un contexto tenso con Estados Unidos y Canadá, socios comerciales de México en el T-MEC. En diciembre pasado, un panel internacional determinó que el gobierno mexicano no logró demostrar con evidencia científica los riesgos del maíz transgénico para la salud, lo que obligó a México a retirar restricciones a su importación.
Aunque el país es autosuficiente en maíz blanco, usado para la producción de tortillas, depende de las importaciones de maíz amarillo, principalmente de Estados Unidos, para la alimentación del ganado y la industria alimentaria. En 2024, México adquirió más del 40% de las exportaciones estadounidenses de este grano, equivalentes a 4,700 millones de dólares.
Con la aprobación en la Cámara de Diputados, la reforma ahora deberá pasar al Senado, donde se decidirá su destino final en medio de fuertes presiones políticas y comerciales.