La ofensiva fiscal impulsada por el presidente Donald Trump para imponer un impuesto del 5% a las remesas ha encendido alarmas a ambos lados de la frontera. En respuesta, una delegación de senadores mexicanos aterrizó en Washington para reunirse con el Caucus Hispano del Congreso de EE.UU., buscando frenar una medida que podría golpear directamente el bolsillo de millones de migrantes.
El encuentro, al que también asistió el embajador Esteban Moctezuma, dejó claro que hay coincidencias: gravar las remesas es un golpe bajo para quienes mantienen a sus familias desde el extranjero. Así lo afirmó Ignacio Mier, vicecoordinador de Morena, quien compartió en redes sociales que la congresista Nydia Velázquez ya alista una enmienda para detener la propuesta antes de que avance más en el Congreso.
Desde el lado estadounidense, la medida no ha pasado desapercibida. Aunque Trump ha calificado su plan como “el gran y hermoso proyecto de ley”, varios legisladores republicanos rompieron filas y bloquearon su avance en el Comité de Presupuesto, argumentando que solo profundizaría el déficit fiscal. Una rara muestra de desacuerdo interno dentro de un partido que domina ambas cámaras legislativas.
Moctezuma advirtió que, pese a los esfuerzos, existen “altas probabilidades” de que el impuesto prospere. Por eso, insistió en mantener el diálogo con actores clave como el Caucus Hispano, enfatizando que este tipo de políticas no solo dañarían a las familias mexicanas, sino que también amenazan la estabilidad migratoria y la cooperación bilateral.
“La afectación no es solo para México. También se pone en juego la relación con Estados Unidos”, subrayó la presidenta electa Claudia Sheinbaum.