Una vez más, el Metro de la Ciudad de México dio de qué hablar. Este viernes 25 de abril, la Línea B reportó una circulación inusualmente lenta. ¿La razón? Un pequeño intruso de cuatro patas apareció en las vías, lo que obligó al personal a frenar los trenes para rescatarlo.
El operativo terminó bien para el lomito, que fue resguardado y trasladado para recibir atención. Sin embargo, los pasajeros no mostraron la misma calma: muchos expresaron su frustración en redes sociales por los retrasos y la lentitud en el servicio hacia Buenavista.
“¿No hay tanta gente y aún así se detienen en cada estación?”, cuestionó un usuario, mientras otros acusaban que el rescate fue un simple pretexto para justificar las fallas constantes de la línea.
Y como si fuera una coreografía mal sincronizada, en la Línea 3 la historia se repitió: retrasos de hasta 20 minutos y estaciones llenas de gente molesta. “Parado en Etiopía más de 10 minutos, esto pasa todos los días”, reclamó una pasajera visiblemente desesperada.
En medio del caos, volvió a surgir una pregunta recurrente: ¿por qué el Metro falla con tanta frecuencia? Aunque el rescate de animales en riesgo es una prioridad para el sistema, los usuarios insisten en que no debe ser excusa para un servicio deficiente.
Cabe destacar que el Metro cuenta con un Centro de Transferencia Canina (CTC), donde los perritos rescatados reciben cuidados, alimento y, tras un proceso de socialización, pueden ser adoptados. Una buena causa, sí, pero que hoy no logró suavizar el enojo de quienes solo querían llegar a tiempo.