Tras la extradición de Rafael Caro Quintero a Estados Unidos, un acto simbólico revivió la memoria de uno de los episodios más oscuros en la historia del narcotráfico. Enrique «Kiki» Camarena Jr., hijo del agente de la DEA asesinado en México, entregó las esposas que pertenecieron a su padre a Steve Paris, exagente que participó en la legendaria «Operación Leyenda».
El gesto, difundido por Illicit Investigations, una organización estadounidense de periodistas especializados en crimen organizado, representó un acto de justicia y reivindicación. Paris fue parte del equipo que llevó a cabo la histórica investigación para capturar a los responsables del secuestro, tortura y asesinato de Camarena en 1985.
La «Operación Leyenda» determinó que Caro Quintero, conocido como El Narco de Narcos, jugó un papel clave en el crimen, lo que lo convirtió en uno de los fugitivos más buscados por Estados Unidos durante décadas.
El asesinato de Camarena provocó una crisis sin precedentes en las relaciones entre México y Estados Unidos, marcando un antes y un después en la lucha contra el narcotráfico. Ahora, con la extradición de Caro Quintero, el caso vuelve a la luz, recordando una historia de impunidad y justicia pendiente.