Entre aromas de dalias y colores vibrantes, la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, inauguró este sábado la 168ª edición de la tradicional Feria de las Flores en el corazón de San Ángel. El emblemático Parque de la Bombilla fue el escenario donde, además de abrir esta fiesta cultural, Brugada presentó el nuevo programa ambiental de la ciudad: “Manzanas Verdes”.
Este proyecto busca convertir las vialidades de la capital en auténticos corredores verdes. ¿Cómo? Con jardines verticales, muros vivos y la plantación masiva de flores y árboles, empezando por la avenida Insurgentes. El plan, dijo Brugada, no es solo estético, sino emocional: “Una ciudad llena de flores es una ciudad que respira, que se calma, que se transforma”.
La mandataria propuso extender este modelo verde a otras alcaldías. Y es que el cambio no solo se verá, también se sentirá.
Durante el acto, el alcalde de Álvaro Obregón, Javier López Casarín, destacó que la feria —que este año incorpora por primera vez la figura simbólica de Malinali, una niña indígena— espera reunir a más de 80 mil personas y apoyar a más de 400 floricultores, artistas y productores locales.
Por su parte, representantes del Patronato de la Feria y de la Asociación Mexicana de la Dalia coincidieron en la urgencia de revalorar esta flor nacional, fortalecer su cultivo y preservar la identidad ecológica de San Ángel, una tarea que han sostenido durante décadas con organización comunitaria voluntaria.
Con más de 30 actividades, desde música y talleres hasta venta de plantas y gastronomía, esta feria no es solo un evento, es una celebración viva de la memoria, la naturaleza y la comunidad.
La Ciudad de México florece —literalmente— con una política pública que apuesta por la belleza, la sustentabilidad y la cultura.