El Comando Norte de Estados Unidos confirmó un aumento en los vuelos de reconocimiento para recopilar información sobre los cárteles de la droga en México. Así lo declaró este jueves el general de la Fuerza Aérea Gregory M. Guillot durante una audiencia en el Senado sobre el presupuesto de Defensa para 2026.
Guillot, quien encabeza el Mando Norte y el Mando de Defensa Aeroespacial, aseguró que la crisis del fentanilo es una prioridad para las fuerzas estadounidenses. En respuesta a una pregunta del senador Roger Wicker, el general explicó que analistas de su equipo trabajan en conjunto con agencias federales para rastrear las redes responsables de la producción y tráfico de esta droga hacia Estados Unidos.
“Nos han autorizado a incrementar nuestras misiones de inteligencia y reconocimiento”, señaló Guillot. No obstante, cuando Wicker interrumpió para preguntar si ese permiso fue otorgado por México, el general aclaró que la aprobación provino del Departamento de Defensa estadounidense.
A pesar de esto, el general destacó que Washington comparte información con el gobierno mexicano sobre los movimientos de los cárteles y que la cooperación en materia de seguridad ha ido en aumento, lo que ha llevado a México a movilizar más tropas en el combate contra estas organizaciones.
En cuanto a los recursos necesarios para mejorar la efectividad en la lucha contra el tráfico de fentanilo, Guillot afirmó que lo principal es fortalecer las capacidades de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR). Además, consideró que ampliar las autoridades de cooperación entre fuerzas estadounidenses y mexicanas sería clave para mejorar los resultados.
Actualmente, hay alrededor de 5 mil soldados estadounidenses desplegados en la frontera sur, y el general prevé que ese número aumente en los próximos meses. Sin embargo, aseguró que, por ahora, este despliegue no está afectando otras misiones militares.
Aunque descartó la necesidad de enviar un portaviones al Golfo de México, Guillot sí enfatizó la importancia de reforzar la presencia marítima en la región, en colaboración con la Guardia Costera, para frenar el tráfico de drogas y la violencia vinculada a los cárteles.