Con 335 votos a favor, 125 en contra y una abstención, la Cámara de Diputados dio luz verde al dictamen que reglamenta la reforma al artículo 105 de la Constitución. Esta modificación, impulsada por Morena y sus aliados, establece que las reformas constitucionales no podrán ser impugnadas ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), lo que ha generado un intenso debate entre oficialismo y oposición.
El dictamen fue devuelto al Senado con correcciones de técnica legislativa en los artículos 46, 47 y 48, donde se identificó un error en la referencia a los párrafos del artículo 105. Ahora, el Senado deberá ratificar los cambios antes de su promulgación.
Durante el debate, los legisladores de Morena y el PT defendieron la reforma, argumentando que busca impedir que grupos de poder utilicen recursos jurídicos para frenar políticas públicas. “Frenamos la intentona golpista de un gobierno de jueces”, declaró Ricardo Mejía Berdeja (PT), en referencia a los ministros de la SCJN.
Por su parte, la oposición calificó la medida como un atentado contra el equilibrio de poderes. La panista Blanca Gutiérrez advirtió que esta reforma “debilita completamente al Poder Judicial y lo somete a la voluntad del Ejecutivo”, permitiendo que cualquier gobierno con mayoría en el Congreso haga cambios a la Constitución sin límites ni posibilidad de impugnación.
El priísta Emilio Suárez Licona coincidió en que la reforma pone en riesgo los derechos ciudadanos al impedir que la SCJN revise enmiendas constitucionales que podrían ser regresivas. “Se elimina la posibilidad de que la Corte suspenda decretos, aun cuando violen derechos humanos de manera irreversible”, sentenció.
Mientras el debate subía de tono, el salón de plenos reflejaba la indiferencia de muchos legisladores, con curules vacías y pocos diputados prestando atención a la discusión.
Ahora, la última palabra la tiene el Senado, que deberá corregir y validar la versión final de esta controvertida reforma antes de su eventual entrada en vigor.