La Fiscalía General de la República (FGR) destapó un nuevo escándalo de corrupción policial en Jalisco. Durante una conferencia de prensa, su titular, Alejandro Gertz Manero, reveló que elementos de la policía municipal de Tala habrían colaborado con grupos criminales que operaban en el Rancho Izaguirre, ubicado en el municipio de Teuchitlán.
Las acusaciones surgieron tras la declaración de una víctima, quien afirmó que fue interceptada por agentes de la policía local y entregada a criminales en el rancho. De acuerdo con la Fiscalía de Jalisco, esta no sería la única ocasión en la que oficiales habrían actuado de manera similar.
«¿Se puede hablar de colusión? Evidentemente sí», sentenció Gertz Manero al referirse a las pruebas y testimonios que señalan a los agentes como cómplices en estos hechos.
Actualmente, hay tres oficiales involucrados en la investigación. Uno de ellos, el jefe de la policía de Tala, ya fue detenido, mientras que los otros dos continúan prófugos, pese a que existen órdenes de aprehensión en su contra. «No sé por qué no han sido detenidos», cuestionó el fiscal, dejando entrever posibles omisiones en el proceso.
Este caso tomó relevancia en octubre de 2024, cuando la Fiscalía Especial de Personas Desaparecidas realizó un operativo en la Comisaría de Seguridad Pública de Tala, logrando la detención de un policía relacionado con una desaparición forzada. Tras su captura, fue presentado ante un juez de control, mientras que los otros dos implicados lograron evadir a las autoridades.
El presidente municipal de Tala confirmó que los oficiales prófugos presentaron su baja voluntaria el 26 de septiembre de 2024, lo que ha complicado su localización. «He dado instrucciones a nuestro comisario para que colabore plenamente con la investigación y garantice la transparencia en el proceso», aseguró.
El vínculo entre estos elementos de seguridad y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) quedó expuesto en septiembre, cuando la Guardia Nacional localizó el Rancho Izaguirre y detuvo a diez presuntos integrantes del grupo criminal. Durante el operativo, también fueron liberadas dos víctimas, una de las cuales identificó a un policía como el responsable de trasladarlo hasta el lugar.
Este caso ha puesto nuevamente en el ojo del huracán a las fuerzas de seguridad municipales en Jalisco, evidenciando la necesidad de reforzar la supervisión y depuración de sus elementos. Mientras tanto, las órdenes de captura siguen sin cumplirse, dejando abierta la incertidumbre sobre si la justicia realmente alcanzará a todos los responsables.