En un hecho cargado de simbolismo, representantes de comunidades originarias del país realizaron este 1 de septiembre la ceremonia de entrega de Bastones de Mando y Servicio a los nuevos integrantes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). El acto, celebrado con un carácter solemne, subrayó la exigencia de que los ministros garanticen justicia para todos los sectores de la sociedad, sin distinción de origen ni condición.
Uno de los momentos más destacados fue el reconocimiento a Hugo Aguilar Ortiz, quien se convirtió en el primer magistrado indígena en la historia moderna de la Corte. Tras 168 años, la máxima institución de justicia del país contará con la representación directa de un miembro de comunidades originarias, lo que marca un precedente de inclusión en el Poder Judicial. Aguilar Ortiz reiteró que su labor estará enfocada en fortalecer el acceso a la justicia, tanto para la ciudadanía en general como para los pueblos indígenas.
El bastón de mando, entregado en esta ceremonia, posee un profundo valor simbólico. Más allá de ser un objeto ceremonial, representa autoridad, sabiduría y conexión espiritual con la tierra y los ancestros. En las culturas indígenas, recibirlo implica asumir la responsabilidad de gobernar o ejercer autoridad con honestidad, respeto y equilibrio.
La entrega de este símbolo ancestral a los ministros de la SCJN fue también una forma de demanda: se espera que las decisiones que emanen del máximo tribunal respeten la diversidad cultural y los derechos de las comunidades históricamente marginadas. De esta manera, el acto no solo reconoció a los nuevos ministros, sino que abrió un puente de diálogo entre la cosmovisión indígena y las instituciones del Estado mexicano.
Con ello, la ceremonia se convirtió en un recordatorio de que la justicia debe construirse desde el reconocimiento a todas las voces que conforman la nación.