El juez Frederic Block, de la corte federal de Brooklyn, en Nueva York, otorgó un plazo de 90 días a la fiscalía estadounidense para determinar si solicitará la pena de muerte contra Rafael Caro Quintero. La fecha límite para esta decisión es el 25 de junio, momento en el que se definirá el rumbo judicial del narcotraficante mexicano.
Durante la audiencia, la Corte también decidió asignarle una nueva abogada especializada en casos complejos, en reconocimiento de la gravedad del proceso que enfrenta. Esta medida responde a la posibilidad de que el juicio derive en una sentencia máxima, dado el historial criminal del exlíder del Cártel de Guadalajara.
Caro Quintero, nacido en Sinaloa en 1952, es señalado como el responsable del secuestro y asesinato del agente de la DEA, Enrique «Kiki» Camarena, así como del piloto mexicano Alfredo Zavala, en 1985. El crimen, que conmocionó a las agencias de seguridad de Estados Unidos, llevó a las autoridades norteamericanas a ofrecer una recompensa de hasta 20 millones de dólares por su captura.
A pesar de haber sido arrestado en Costa Rica ese mismo año y sentenciado en México, su historia judicial dio un giro inesperado en 2013, cuando fue liberado debido a fallas en el proceso penal. Dos años después, la Suprema Corte de Justicia de la Nación revocó esa decisión, pero para entonces, el capo ya había desaparecido nuevamente.
Camarena, quien trabajaba encubierto para la DEA en Guadalajara, estuvo a punto de desmantelar una importante red de narcotráfico cuando fue secuestrado a plena luz del día. Su cuerpo, hallado un mes después, presentaba signos de tortura, lo que desató una cacería internacional contra Caro Quintero y sus socios.
Ahora, en manos de la justicia estadounidense, el futuro del capo dependerá de la determinación de los fiscales, quienes deberán definir si buscan la pena máxima o una condena de por vida.