A pesar de que el presidente Donald Trump anunció un retraso de un mes en la aplicación de aranceles del 25% a diversas importaciones de Canadá, el gobierno canadiense ha decidido mantener vigentes sus medidas de represalia. La decisión fue confirmada por un alto funcionario del gobierno, quien habló bajo anonimato al no estar autorizado para dar declaraciones oficiales sobre el tema.
El anuncio de Trump, realizado el jueves, llega en un contexto de incertidumbre comercial entre ambos países y con el temor de que las tensiones desemboquen en una guerra comercial más agresiva. Sin embargo, las autoridades canadienses optaron por no suspender de inmediato los gravámenes impuestos como respuesta a las medidas proteccionistas de Estados Unidos.
Mientras tanto, el ministro de Finanzas de Canadá confirmó que una segunda ronda de aranceles que se tenía prevista para implementarse quedará en suspenso. Esto sugiere una estrategia de «espera y evaluación» por parte del gobierno canadiense ante los cambios en la política comercial de la administración Trump.
Los aranceles impuestos por Estados Unidos han sido motivo de tensión entre los socios comerciales de Norteamérica, ya que afectan sectores clave como el acero, el aluminio y otros productos manufacturados. La decisión de Trump de posponer su aplicación por 30 días podría interpretarse como un intento de dar margen para nuevas negociaciones, aunque la postura de Canadá indica que no bajará la guardia tan fácilmente.
La prórroga anunciada por Trump también afecta a México, lo que deja en el aire la posibilidad de acuerdos bilaterales que alivien la presión comercial en la región. Por ahora, Canadá se mantiene firme en su posición, dejando claro que la política de represalias seguirá en pie hasta que haya garantías más sólidas por parte de su vecino del sur.