Un video de pocos segundos, pero con alto voltaje político, encendió las redes este fin de semana. La escena: un tren rumbo a Kiev, en el que viajan tres figuras clave de Europa: el presidente francés Emmanuel Macron, el primer ministro británico Keir Starmer y el canciller alemán Friedrich Merz. Lo que parecía una charla distendida entre mandatarios, tomó un giro inesperado tras la irrupción de cámaras.
Las imágenes muestran a Macron riendo mientras sostiene una pequeña bolsa, que de inmediato intenta guardar en el bolsillo cuando nota la presencia de los periodistas. Su expresión, captada justo en ese instante, ha sido descrita por internautas como la de un «adolescente sorprendido en falta». A su lado, Merz también reacciona cubriendo con la mano un objeto metálico que algunos identificaron como una cuchara para consumo de sustancias.
Aunque no hay confirmación oficial sobre el contenido de lo que manipulaban, las teorías no tardaron en brotar, siendo la más repetida la posible presencia de cocaína en la escena. Las especulaciones no solo circularon entre usuarios, sino también entre figuras políticas. Florian Philippot, líder del partido Les Patriotes, no tardó en lanzarse en X: «Cuando los fotógrafos irrumpen en su fiesta de pijamas, los tres belicistas parecen incómodos: ¿qué esconde Macron?»
A pesar del tono relajado de la reunión, las acciones repentinas de los líderes ante la cámara han sembrado dudas y provocado un alud de reacciones. Por ahora, ni el Elíseo ni los gobiernos de Reino Unido o Alemania han emitido declaración alguna.
El video sigue multiplicando vistas, mientras el tren diplomático europeo, simbólicamente, descarrila en la percepción pública.