En un gesto poco común para una firma global, Adidas ofreció este miércoles una disculpa pública en el corazón de Villa Hidalgo Yalálag, Oaxaca, por haber tomado como inspiración, sin autorización previa, el diseño tradicional de los huaraches de esta comunidad zapoteca. El modelo en cuestión, denominado “Oaxaca Slip-On”, generó una ola de críticas tras su lanzamiento a principios de mes.
Frente a la asamblea comunitaria reunida en la plaza central del pueblo, directivos de la marca reconocieron que la creación del calzado se basó en los elementos estéticos de la indumentaria tradicional yalalteca, y asumieron que fue un error hacerlo sin consulta ni colaboración con la comunidad.
“Nos comprometemos a que esto no se repita. No volveremos a actuar sin el acompañamiento y consentimiento del pueblo de Yalálag. Queremos construir un diálogo basado en el respeto y el reconocimiento de su herencia cultural”, declaró uno de los representantes de Adidas durante el acto.
El encuentro contó con la presencia de autoridades municipales y estatales, incluidos los titulares de las Secretarías de Cultura y Economía de Oaxaca. Al concluir la ceremonia, se firmó un acuerdo formal de colaboración para evitar futuros casos de apropiación indebida y fomentar iniciativas conjuntas de desarrollo cultural y artesanal.
La polémica estalló tras el lanzamiento del calzado en el Museo de Arte de Puerto Rico, como parte de una colección diseñada por Willy Chavarría para Adidas Originals. Las “Oaxaca Slip-On” fueron señaladas por replicar el característico entretejido de cuero negro de los huaraches yalaltecos, combinados con una suela tipo tenis.
Las críticas provinieron no solo de la comunidad afectada, sino también del gobernador de Oaxaca, Salomón Jara, y de la presidenta Claudia Sheinbaum, quienes calificaron el caso como una posible apropiación cultural y exigieron una revisión inmediata.
Con esta disculpa pública, la marca alemana intenta dar un paso hacia la reconciliación, reconociendo el valor patrimonial de las comunidades indígenas. El episodio abre nuevamente la conversación sobre los límites entre la inspiración y el plagio, y sobre la necesidad urgente de proteger el patrimonio cultural frente a los intereses comerciales.