Con el 2027 en el radar, Morena decidió poner la casa en orden. Este 4 de mayo, durante su Consejo Nacional celebrado en el World Trade Center de la CDMX, el partido oficialista aprobó un nuevo código de conducta que sacude a sus militantes: fuera vuelos en primera clase, cero vehículos blindados, adiós a joyas, ropa de diseñador o viajes con tintes turísticos disfrazados de gestiones oficiales.
La decisión no fue casual. Días antes, Claudia Sheinbaum, presidenta del partido, llamó a imponer reglas claras para evitar que aspirantes como Andrea Chávez se adelanten a los tiempos electorales. Morena respondió con un documento que prohíbe no sólo el derroche, sino también el favoritismo familiar: el nepotismo queda cancelado. Esto podría frenar, por ejemplo, las intenciones de Félix Salgado Macedonio y Saúl Monreal para contender por Guerrero y Zacatecas, respectivamente.
El acuerdo, respaldado por más de 300 consejeros, va más allá del discurso: exige a los futuros candidatos actuar con independencia de cualquier grupo de poder, abstenerse de aprovechar recursos públicos con fines personales y promover valores como la igualdad, la democracia y la no reelección.
La gota que habría colmado el vaso fue el reciente viaje del senador Gerardo Fernández Noroña a Francia en primera clase. Aunque con boleto pagado por el Senado, el episodio generó críticas por alejarse del espíritu de austeridad que el partido presume.
“Morena es humildad”, resume el documento que marca una línea dura contra el derroche político. En la ruta a las 16 gubernaturas en juego, el partido se prepara para una contienda donde, según parece, el exceso y la ostentación ya no tendrán cabida.