Desde los jardines de la Casa Blanca, Donald Trump lanzó un mensaje contundente: Estados Unidos dejará de ser la alcancía del mundo. El mandatario anunció la imposición de aranceles recíprocos como parte de su estrategia para impulsar la industria nacional y frenar lo que calificó como abusos comerciales de otras naciones.
«Nos han robado el trabajo, pero eso se acabó»
Acompañado por su gabinete completo, el vicepresidente JD Vance y el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, Trump declaró que el 2 de abril marcará un antes y un después en la economía estadounidense.
«Por décadas, permitimos que otros países impusieran barreras comerciales injustas mientras nosotros no hacíamos nada», afirmó. Según el mandatario, esta nueva política traerá un crecimiento económico sin precedentes y generará una nueva era de prosperidad.
Aranceles como respuesta a las barreras comerciales
Trump mostró un libro donde, según él, están documentados los impuestos que otras naciones imponen a los productos estadounidenses. «Nos cobran, les cobramos. Tan simple como eso», sentenció.
Algunos ejemplos citados por el presidente incluyen:
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Vietnam impone 75% de aranceles a motocicletas estadounidenses, mientras EE.UU. solo cobra un 2.4%.
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La Unión Europea aplica un 10% a productos de EE.UU., mientras que India grava con un 70%.
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Corea del Sur, con impuestos «colosales», domina su mercado automotriz al dejar fuera la competencia extranjera.
Promesas sin recortes sociales
Trump aseguró que, a pesar de las medidas económicas, no habrá reducciones en Medicaid, Medicare ni en otros beneficios sociales. Además, destacó que varias empresas ya han mostrado interés en trasladar su producción a EE.UU., lo que impulsará el empleo y el crecimiento.
«Será la era dorada de Estados Unidos. Más grande que nunca antes», finalizó, mientras firmaba la orden ejecutiva que, según él, marcará el renacimiento de la economía estadounidense.