La exigencia de justicia resonó con fuerza en la capital. La jefa de Gobierno, Clara Brugada, pidió a la Fiscalía capitalina ir a fondo en la investigación del feminicidio de Edith Guadalupe Valdés, cuyo cuerpo fue hallado en un inmueble de la alcaldía Benito Juárez. Más allá del crimen, lo que encendió la indignación fueron las denuncias de la familia: presuntos actos de corrupción y negligencia por parte de funcionarios encargados del caso.
Según sus familiares, al intentar reportar la desaparición, enfrentaron obstáculos inaceptables: solicitudes de dinero para avanzar en las diligencias. Un señalamiento grave que, de confirmarse, no solo evidenciaría fallas institucionales, sino una profunda deshumanización en momentos críticos. Ante esto, Brugada fue clara: cualquier irregularidad debe castigarse con todo el peso de la ley.
La mandataria también subrayó que el caso debe abordarse con perspectiva de género, sin omisiones ni encubrimientos. Insistió en la necesidad de actuar con rigor, sensibilidad y coordinación para esclarecer los hechos y dar con los responsables. Al mismo tiempo, expresó su solidaridad con la familia de Edith, reconociendo el dolor que deja un crimen de esta magnitud.
La historia de la joven es tan dolorosa como alarmante. Salió el 15 de abril rumbo a una supuesta entrevista de trabajo en avenida Revolución y no volvió. Fueron sus propios familiares quienes, ante la falta de respuesta, siguieron pistas hasta localizar el lugar donde finalmente fue encontrado su cuerpo.