Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo expresó sorpresa por las declaraciones recientes del director de la DEA, Terry Cole, quien colocó al exsecretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, al mismo nivel que los narcotraficantes Joaquín “El Chapo” Guzmán e Ismael “El Mayo” Zambada.
“El director de la DEA pone al mismo nivel a García Luna… imagínense cómo lo ve una agencia de Estados Unidos al que fue secretario de Seguridad de Calderón. A mí me llamó mucho la atención”, dijo Sheinbaum desde el Salón Tesorería. El comentario surgió a raíz de las preguntas de la prensa sobre la reciente declaración de culpabilidad de “El Mayo” ante un tribunal federal en Nueva York, en un proceso que ha sacudido las estructuras del crimen organizado y la percepción de la justicia binacional.
El caso ha sido destacado por funcionarios estadounidenses como un ejemplo de colaboración sin precedentes entre ambos países. En ese contexto, la fiscal general de EU, Pam Bondi, agradeció de forma pública la cooperación del gobierno mexicano, elemento que también subrayó Sheinbaum como muestra del avance en los vínculos institucionales para el combate al crimen.
Por su parte, el titular de la DEA enfatizó que el arresto y confesión de Zambada, considerado durante décadas como “intocable”, marca un momento clave: “Hoy lo vimos decir una palabra que cambia todo: ‘culpable’. Ese momento marca el colapso de su imperio”, declaró Cole.
Más allá de las implicaciones del caso Zambada, la atención también se centró en García Luna, actualmente preso en Estados Unidos y declarado culpable de colaborar con el narcotráfico mientras ocupaba un cargo clave en el gobierno mexicano. Su figura se vuelve aún más controversial al ser equiparada por autoridades estadounidenses con líderes criminales de alto perfil.
El señalamiento reabre el debate sobre la corrupción institucional, el poder de los cárteles y la responsabilidad histórica en el manejo de la seguridad nacional. La cooperación internacional, coinciden las autoridades, es fundamental para enfrentar estructuras criminales que trascienden fronteras. La pregunta que queda en el aire es si este tipo de casos sentará precedentes duraderos o será solo otro episodio en una lucha de largo aliento.