Con el rostro serio, esposado de manos y tobillos, y vestido con ropa azul y botas rojas, Julio César Chávez Jr. fue entregado esta semana por agentes migratorios de Estados Unidos a las autoridades mexicanas en la frontera de Nogales, Sonora. La escena, registrada en nuevas imágenes difundidas por el ICE este jueves, marca un nuevo capítulo en la caída del excampeón mundial de boxeo, ahora acusado de delincuencia organizada y presuntos nexos con el Cártel de Sinaloa.
La deportación ocurrió el lunes, pero no fue hasta ahora que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) reveló los detalles. El comunicado oficial señala que el exboxeador, de 39 años, fue arrestado el 3 de julio en Los Ángeles, donde residía sin documentación legal. De acuerdo con las autoridades, tenía una orden de aprehensión vigente en México por tráfico de armas, municiones y explosivos.
“Chávez representa una amenaza atroz para la seguridad pública”, declaró Ernesto Santacruz, director de la Oficina de Detención y Deportación en Los Ángeles. “Nunca debió ser admitido en Estados Unidos”, agregó. Según ICE, el deportista ingresó disfrazado de turista con la intención de evadir la justicia mexicana.
Actualmente, Chávez Jr. permanece recluido en una prisión de alta seguridad en Hermosillo, Sonora. La Fiscalía General de la República confirmó que se le dictó prisión preventiva tras su llegada y reiteró las acusaciones en su contra por delincuencia organizada, vigentes desde 2023.
Aunque su detención ocurrió poco después de una derrota en el ring ante Jake Paul en Anaheim, lo que parecía un momento difícil en su carrera deportiva terminó por convertirse en un proceso judicial internacional. Las autoridades estadounidenses señalan que, a pesar de haberlo identificado como una “grave amenaza” desde diciembre de 2024, su arresto se pospuso hasta este año, cuando se intensificaron las acciones legales.